sábado, 5 de junio de 2010

FRANCESC GIMENO: A CONTRACORRIENTE


Confieso que me sentí fascinada por El pi vell, (oleo s/tela -1914) cuando vi la reproducción de la obra publicada en una revista especializada.

Contemplar el original en la Galeria Anna Ruiz de la calle Consell de Cent, 291 de Barcelona me dejó absolutamente fascinada, pues no había tenido ocasión de conocer la trayectoria de este artista. Craso error que a través de este artículo pienso enmendar.
Francesc Gimeno expresa en su pintura, una extraña calidez y una luminosidad fuera de lo común. Sensibilidad y emoción se dan la mano, pero sin concesiones al refinamiento que proclamaba el Modernismo, movimiento del que no formó parte, aunque por supuesto, contaba con amigos y colegas del mismo. Hay austeridad y una visión muy realista del paisaje. Su pincelada gruesa, profunda, marcada. Una paleta de colores trabajada, pero muy natural, llena de sobriedad, con tonos sombríos, especialmente en los retratos.

La obra de Gimeno es profundamente solitaria, adusta y muy intensa. Sus retratos son reflejo de una conciencia, y de una realidad que envolvía la Barcelona rica e industrial la cual no quería ver, pero que existía a su alrededor. Un retrato femenino en una tarea manual, creativa y a la vez práctica: la costura. Serenidad y atención a un trabajo delicado hecho por manos ásperas: Noia cosint, Irene cosint, (oleo s/tela) obras realizadas entre 1900 y 1921. Sus paisajes están envueltos en la nostalgia, no sólo por la época en que fueron realizados, sino por el hecho de conservar en la misma, el encanto y la pureza de no haber sido transformados por la mano del hombre. Cala de la Costa Brava (oleo s/tela).

Francesc Gimeno fue un artista avanzado en su tiempo, lo cual significa incomprendido. Retrató la realidad social de alguien que no pudo vivir de su arte, por lo que su estilo pictórico da poco lugar al optimismo o a las alegorías a la florales del Modernismo.

En esta exposición casi parece no haber contrastes entre el paisaje urbano y el natural, aunque por supuesto, en el paisajismo no resistió la tentación de dejarse llevar por lo que la Naturaleza había creado. Era arte en si mismo. En el urbano, siempre dejó entrever unas gotas de Naturaleza.

Una muestra la que nos permite la galería Anna Ruiz, sintética, muy escogida, llena de diversidades y por supuesto un homenaje a un gran pintor que lamentablemente, en los albores del siglo XXI es prácticamente un desconocido para una mayoría. Supo retratar con detalle y preciosismo, su propio Autoretrato (oleo s/tela - 1918) con un interesantísimo Cap de nen (pastel s/papel) o la curiosidad de la exposición: una Natura Morta de 1920, (oleo s/tela) muy particular y que podría considerarse vanguardista, casi con connotaciones cercanas a la abstracción.

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