viernes, 1 de octubre de 2010

MARGA RIERA: REALIDADES ARGELINAS




La visión de un artista a través de su obra, permite no tan sólo captar sus sentimientos o experiencias vitales, sino comunicar hechos o circunstancias, que en muchos casos facilitan la comprensión y el conocimiento de ambiente o de un entorno, alejados de nuestra cotidianidad, y que en muchas ocasiones desconocemos tanto por desinterés como por desinformación.
Marga Riera así nos lo ofrece con su exposición Entre la Llum i les Ombres (Entre la luz y las sombras, título éste habitualmente aplicado al Barroco), y que hasta mediados de octubre podrá ser visitada en Gal-Art (ronda O’Donnell, 89 de Mataró) (http://galeriadearteantiguedadesycolec.blogspot.com/)

Una obra de figuración desbordante, con dominio absoluto de la luminosidad del astro rei, en unos lares donde la tierra y el sol condicionan de por vida la existencia de sus habitantes. Una paleta de ocres, tierras, blancos... vehemente e intensa que envuelve el brillo persistente del calor del sol. Si el visitante es buen observador, quedará inmediatamente atrapado por la expresión, especialmente en los retratos femeninos: Tempus fugit (Tempus huido)-mixta s/papel, que muestran la dureza, la sumisión permamente ante la incomprensión de una vida no escogida, de un sufrimiento constante, de un futuro indefinido. Marga Riera trabaja una pincelada enérgica y vigorosa, calculada, sin dejar nada al azar, pero sensible y dulce cuando desea mostrar cierta ternura y delicadeza de unas manos o unos pies, en el estado de abandono de los sueños: Repòs (reposo) -mixta s/tela. En contraste, el paso de los años y de una vida dura: Vers la llum (Hacia la luz)-mixta s/tela.

La mujer es objeto de constante representación por parte de Riera, pero de tarde en tarde, concede al hombre un cierto “privilegio”, y muestra su admiración por los Tuareg: Ombres de silenci (Sombras de silencio) – mixta s/tela, tal vez como reminiscencia de los últimos hombres que viven y sienten en libertad, gracias a la inmensidad del desierto en el que habitan.

Pero tal visión, casi parece una fantasía, pues a través de Gratant la llum (Escarbando en la luz)- mixta s/tela- una puerta cerrada herméticamente, con evidentes muestras del paso de los años, deja poco margen al conocimiento de unas gentes en si poco abiertas, obligadas a la búsqueda de una vida mejor, pero lejos de sus fronteras, donde sus costumbres no tienen cabida, y donde el deseo de integración y de comprensión hacia su nuevo entorno, no se produce.

En conjunto, Marga Riera expone una muestra con una muy esmerada calidad técnica, de contenido muy reivindicativo. En los albores del siglo XXI, existen países con extremadas condiciones de vida. Aun así, la vida en Argelia le fascina: su música, su ambiente y su gente le atraen como un imán. No es lugar para sensiblerías y romanticismos, pero sin duda alguna, invita a explorar nuevas perspectivas y a reflexionar sobre nuestra civilización.

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