martes, 2 de noviembre de 2010

FERNANDO ALDAY: CREATIVIDA LITERARIA






El título del artículo no pretende dar confusión. El papel y los libros constituyen el material básico para la creación de Fernando Alday, que hasta el pasado 30 de octubre exponía su obra en la galería JORDI BARNADAS - Consell de Cent, 347 – de Barcelona (http://www.barnadas.com/).

Con Instinto sobre el Lienzo, el artista invita inmediatamente al espectador a la critica más ácida, al utilizar las páginas y tapas de los libros, al igual que papeles antiguos de más de 150 años como base para sus collages, donde su expresión temática es de una absoluta simplicidad.

Para bibliotecarios de pro o aficionados a la literatura, puede suponer un “sacrilegio”. El consuelo puede ser, que Alday ha preferido el arte al contenedor de papel.

Interesado por la cotidianidad y a buen seguro amante de los animales, el artista chileno, nacido en 1959 y residente en Barcelona des de 1990, ofrece con Il grande gioco o Diàlegs nocturns un trabajo de excelente manufactura, curioso, original y cotidiano a la vez: un grupo de perros en actitud aparentemente tranquila, pero sin olvidar un toque de alerta. La transformación del papel a una especial calidad de pintura.

Ejecutando su obra en variedad de formatos (del 38 x 61 al 114 x 95 cm.) y principalmente, utilizando la técnica mixta y collage, Alday ofrece con La ciudad de Dios o Vermell en Llibres, un interesante uso de las portadas de libros, cuya distribución geométrica, con claras referencias a Mondriani, en cuanto a su idea, que no resolución, atrae al espectador, que no puede evitar entretenerse en leer los títulos de los libros, y evidentemente, siente curiosidad por los pequeños recortes de papel – rotos a mano – para averiguar algo más de su procedencia.

Sin duda alguna, Fernando Alday muestra una obra singular, donde el color, escaso pero bien utilizado, es la materia de los libros y escritos, lo cual tiene una importante atracción visual. Viatge Interior, un particular mapamundi, con lejanas connotaciones a los mapas realizados por Abraham Cresques, el reconocido maestro cartógrafo judío del siglo XV, introduce al visitante a la geografía universal, con una mirada personal y critica.
Una exposición con dominio absoluto del paisaje urbano, austera, serena y con ciertas dosis de nostalgia.

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